La moda de los piercings orales: un riesgo para la salud

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La colocación de piercings es una práctica muy antigua de diferentes culturas pero hoy en día, se ha convertido en una moda como seña de identidad para muchas personas, sobre todo en adolescentes y jóvenes adultos, convirtiéndose incluso, en un estilo de vida. El piercing se podría definir como la perforación de la piel para colocar joyas o aditamentos en diferentes partes del cuerpo.

La Academia Dental Americana (ADA), advierte que los piercings insertados en lengua, labios y cavidad oral supone riesgos y/o posibles complicaciones para los tejidos periodontales y se posiciona en contra de los piercings orales. También se oponen a esta práctica la Sociedad Española de Estomatología y Odontología. Los médicos y dentistas no solemos querer participar en su colocación. Además, hay que tener en cuenta, que la mayoría de estos piercings están insertados por personal no sanitario y por tanto, carece de conocimientos médicos y anatómicos.

Es por ello que cada vez acuden más pacientes a clínicas dentales por alteraciones ocasionados por esta moda. Por tanto, los Odontólogos deben advertir de los posibles riesgos y complicaciones de la inserción de piercings en la cavidad oral. Nuestro deber como Odontólogos es el de concienciar y prevenir de las lesiones asociadas y llegado el caso, planificar el tratamiento de las mismas si ya hubieran aparecido. Estas complicaciones pueden presentarse durante la colocación, poco después o incluso, a largo plazo.

ALTERACIONES OCASIONADAS POR EL PIERCING ORAL

  • RECESIÓN GINGIVAL: es la retracción de la encía y la más frecuente de las alteraciones. Hay diferentes tipos dependiendo de donde esté colocado el piercing. Suelen aparecer a los 6 meses de la colocación por el roce continuado de este contra la superficie dentaria y/o encía.
  • HALITOSIS: mal aliento producido por la placa que se adhiere al piercing (perforación lingual).
  • INFECCIONES: si no se emplean las medidas de higiene adecuadas y medios estériles. Dado que en la boca existen bacterias, la perforación presenta un elevado riesgo de infección. Podrían transmitirse virus como el VIH, hepatitis B, herpes simple o virus de Epstein Barr, cándidas..etc.
  • TRAUMATISMOS: los piercings tienen un alto riesgo de engancharse y desgarrar los tejidos como los frenillos y lengua. El de la lengua es especialmente peligroso porque el traumatismo puede ocasionar pérdida del sentido del gusto, tacto, disminución de la capacidad de hablar y deformidades, así como, gran dolor debido a la formación de hematomas que pueden llegar a encapsularse e infectarse.
  • QUELOIDES: son cicatrices antiestéticas abultadas, fibrosas y rojizas y a veces, dolorosas al tacto.
  • HIPERSALIVACIÓN: provocada por la presencia de un cuerpo extraño en la cavidad oral, resultando incómoda y molesta.
  • FISURAS Y FRACTURAS DENTALES: suele ocurrir con los piercings intraorales al juguetear con los dientes, ocasionando pequeñas fracturas o fisuras del esmalte dental, dando lugar a la aparición de hipersensibilidad.

CONSEJOS AL PACIENTE

  • HIGIENE: limpiar el piercing cuidadosamente, al igual que los dientes, después de las comidas.
  • EVITAR JUGAR CON EL PIERCING hasta que no se haya cicatrizado totalmente la herida.
  • USO DE ENJUAGUE DE CLORHEXIDINA como antiséptico para el cuidado de la herida tras la inserción del piercing.
  • EVITAR EL CONSUMO DE TABACO, ALCOHOL Y GRASAS para acelerar la cicatrización.

Si aparece alteración, enrojecimiento o molestias en la zona del piercing, hay que retirarlo y acudir al Odontólogo. Si la infección es grave, se recomienda terapia antibiótica.

En el caso de atletas portadores de piercings orales, se recomienda el uso de protectores bucales para evitar lesiones o traumatismos.

VISITA A TU ODONTÓLOGO DE MANERA PERIÓDICA para el cuidado y prevención de tus dientes y tejidos periodontales.

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